Matcha latte helado
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El matcha latte helado es la bebida que convierte a cualquiera al matcha: cremoso, fresco y con ese degradado verde sobre blanco que apetece nada más verlo. Con un buen matcha no necesitas jarabes ni máquinas: solo agua, leche y hielo.
Para 1 vaso · Preparación: 5 min
Ingredientes
- 2 g de matcha (1 cucharadita) — nuestro Matcha all-day es perfecto para lattes
- 60 ml de agua a 70-80 °C
- 200 ml de leche fría o bebida vegetal (la de avena queda especialmente cremosa)
- Hielo al gusto
- Opcional: 1-2 cucharaditas de miel, sirope de agave o azúcar
Preparación
- Tamiza el matcha. Pásalo por un colador fino sobre un bol para que no queden grumos.
- Bate con el agua. Añade el agua (caliente, nunca hirviendo) y bate en zigzag con el chasen durante 15-20 segundos, hasta que quede liso y con una capa de espuma.
- Prepara el vaso. Llena un vaso de hielo y añade la leche. Si lo quieres dulce, mezcla aquí el endulzante con la leche: se integra mejor que en el matcha.
- Vierte el matcha. Échalo despacio por encima para conseguir el efecto de capas.
- Remueve y disfruta. Mezcla justo antes de beber.
Consejos
- Sin chasen: pon el matcha y el agua (puede ser fría) en un tarro con tapa y agita fuerte 30 segundos. Funciona sorprendentemente bien.
- La temperatura importa: el agua hirviendo amarga el matcha. Si no tienes termómetro, deja reposar el agua 2-3 minutos después de hervir.
- Para una ocasión especial: prepáralo con el Matcha ceremonial ritual, más suave y dulce.
- Variantes: añade unas gotas de vainilla a la leche, o sustituye parte de la leche por leche de coco.